En un operativo realizado en la zona rural de Fontibón, la CAR Cundinamarca encontró en flagrancia dos lavaderos de carros que estaban realizando descargas contaminantes directamente sobre un afluente del río Bogotá, por lo cual ordenó la suspensión inmediata de sus actividades.
El equipo de la Dirección Regional Bogotá–La Calera identificó un tubo de aproximadamente cuatro pulgadas por donde salía un líquido turbio, de color blanquecino y con olor característico a hidrocarburos y productos químicos. Estas descargas provenían de dos autolavados ubicados en predios distintos, conectados mediante una tubería subterránea.
Durante el recorrido de verificación, se evidenció que en ambos lavaderos había insumos de trabajo y residuos como grasas, llantas, garrafones, tarros metálicos, canecas, latas y plásticos dispuestos a la intemperie y sin el manejo adecuado, generando afectación al suelo.
Estos establecimientos funcionaban en predios subterráneos y realizaban vertimientos asociados a sus operaciones sin control ambiental.
El área intervenida se encuentra dentro de la Zona de Manejo y Preservación Ambiental (ZMPA) del río Bogotá, destinada a la protección de los ecosistemas acuáticos y a la conservación de la biodiversidad.
Además, dentro de uno de los predios, donde también operan talleres mecánicos, eléctricos, de cambio de aceite, latonería, pintura y parqueaderos, se halló un local dedicado a la desgasificación de vehículos con carga de combustible. A este establecimiento también se le impuso medida preventiva por contaminación del suelo debido a derrames de aceites.
Según la CAR, esta situación no solo genera deterioro físico y químico del suelo, sino que también representa un riesgo de infiltración hacia cuerpos subterráneos de agua, lo que podría afectar la calidad de las aguas subterráneas.
