Bogotá ha puesto en marcha un ambicioso plan piloto de recolección selectiva de residuos reciclables, con el que busca transformar la gestión de basuras en la ciudad y dignificar el trabajo de los recicladores.
A través de 58 nuevas rutas, se recogerán materiales como papel, cartón, plástico, vidrio, metales y textiles directamente desde los hogares, locales y comercios.
“Es el momento de iniciar un nuevo proceso para transformar la vida de Bogotá en materia de residuos sólidos”, afirmó Consuelo Ordóñez de Rincón, directora de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP).
El proyecto cuenta con la participación de 58 organizaciones de recicladores que fueron seleccionadas tras una convocatoria abierta, de un total de 382 registradas en la ciudad.
Cada una ha recibido cerca de 200 millones de pesos para fortalecer su labor, adquirir vehículos de tracción mecánica y realizar campañas de sensibilización.
“Todos uniformados, todos con su identificación, que generen tranquilidad y confianza al usuario”, explicó la directora, destacando el esfuerzo por profesionalizar y visibilizar la labor de los recicladores.
Durante los seis meses del piloto se evaluará qué incentivos y herramientas permiten que más ciudadanos separen adecuadamente sus residuos en la fuente, así como la capacidad operativa de las rutas.
“Vamos también a mirar cuánto se produce cuando vamos puerta a puerta a pedirle al usuario y cómo las organizaciones deben prepararse para recibir y clasificar estos materiales”, señaló Ordóñez. La información recopilada servirá como base para una posible expansión del modelo a toda la ciudad.
Un punto clave que ha sido aclarado por las autoridades es que no habrá un cobro adicional para los usuarios.
“Ya pagamos por la guía de aprovechamiento en la factura del servicio de aseo y no se va a cobrar ni un centavo más”, aseguró la funcionaria.
El piloto, que tuvo una inversión inicial cercana a los 12 mil millones de pesos, representa un paso significativo hacia una Bogotá más limpia, con menos residuos en el relleno sanitario de Doña Juana y una mayor inclusión para quienes durante años han reciclado de manera informal.
