La informalidad empresarial en Bogotá

En 2024, Bogotá registró una tasa de incidencia de informalidad empresarial multidimensional del 76,7 %, una cifra inferior al 91,1 % observado a nivel nacional.

El estudio Radiografía de la informalidad empresarial en Bogotá: perfiles, retos y desarrollo inclusivo, realizado por el Observatorio de Desarrollo Económico de Bogotá, indica que esta diferencia de 14,4 puntos porcentuales, confirma que hay avances institucionales de la capital, especialmente en la dimensión de entrada (registro mercantil y RUT), donde la ciudad registra la tasa de incidencia de informalidad empresarial multidimensional más baja respecto a las demás dimensiones (72,8%) y la mayor diferencia respecto a la tasa incidencia de informalidad empresarial multidimensional en la dimensión de entrada reportada a nivel nacional (16,3 puntos porcentuales inferior a la tasa reportada a nivel nacional).

El estudio advierte que las políticas públicas no pueden atender a todos los informales de la misma manera. La investigación identifica tres rostros distintos de la informalidad que exigen estrategias diferenciadas.

Los sobrevivientes del día a día (46,4 %) es el grupo más numeroso, agrupando a 209.280 micronegocios. Se caracteriza por ingresos bajos (el 37,7 % vende menos de un salario mínimo mensual legal vigente al mes) y una fuerte barrera de acceso al crédito por miedo a endeudarse. Es en este grupo donde se concentran las brechas sociales. Las mujeres representan el 49,4 % de los propietarios (una participación mucho mayor que en los otros segmentos) y más de la mitad de los propietarios (50,5 %) son mayores de 50 años. Además, el 33,7 % reporta como principal motivación la falta de alternativas de ingresos.

Los micronegocios de oportunidad (30,7 %) son 138.648 unidades productivas con altos niveles de ventas (el 94,3 % supera los 3 salarios mínimos mensuales legales vigente en el año) y un uso intensivo de internet (91,4 %). Operan en la informalidad no por subsistencia, sino a menudo por decisión estratégica ante los costos regulatorios. Tienen el mayor potencial de convertirse en empresas formales consolidadas.

Los profesionales y oficios independientes (22,9 %) es un grupo conformado por 103.190 micronegocios, se destaca por su antigüedad y especialización. Son consultorios, oficinas o servicios técnicos con trayectorias largas (el 45,2 % tiene más de 10 años operando), que no perciben beneficios claros en la formalización administrativa.

Para Gabriel Angarita, director de Estudios Económicos de la Secretaría de Desarrollo Económico, estos hallazgos redefinen la discusión sobre la informalidad. “El estudio demuestra que la informalidad empresarial en Bogotá responde tanto a brechas estructurales de género y edad como a decisiones productivas racionales. No todos los micronegocios están en la informalidad por las mismas razones, y por eso las políticas públicas deben reconocer esa diversidad si queremos impactos reales”, afirmó.

La investigación concluye que avanzar hacia una formalización sostenible exige una estrategia segmentada: incentivos, simplificación regulatoria y beneficios productivos para los micronegocios con potencial de expansión, y políticas de protección social, empleabilidad y acompañamiento para los negocios de subsistencia, especialmente aquellos liderados por mujeres y adultos mayores.

Este estudio se consolida como un insumo estratégico para comprender la estructura real del tejido productivo de la ciudad y orientar decisiones públicas que promuevan un desarrollo económico más inclusivo, equitativo y sostenible.

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