Durante el fin de semana se reportaron por lo menos 15 incendios que encendieron las alarmas en varios municipios de Cundinamarca.
La Unidad Administrativa Especial de Gestión del Riesgo de Desastres (UAEGRD) intervino en zonas forestales y semiurbanas para controlar las emergencias. Según la entidad, las conflagraciones se originaron por las condiciones climáticas, la inadecuada disposición de desechos y también por acciones atribuibles a “manos inescrupulosas”.
Uno de los casos más críticos se presentó en Nilo, en la vereda Los Curos, límite con la Base Militar Aérea de Tolemaida. El incendio comenzó el jueves y, aunque el domingo aún permanecía activo, las autoridades lograron controlarlo en un 80 % gracias a descargas aéreas de agua y al trabajo de 17 unidades del Batallón de Desastres.
En Tocancipá también se registró un incendio de gran magnitud que fue atendido por la Unidad de Riesgo en coordinación con los bomberos locales, el Ejército y la comunidad. De acuerdo con la Gobernación de Cundinamarca, el fuego se encuentra controlado en un 99 %, pero en la vereda Tibitoc, la más afectada, persisten puntos calientes en zona montañosa.
Los demás incendios reportados durante el fin de semana ya fueron controlados o extinguidos. Sin embargo, la Unidad de Riesgo advirtió que la temporada de fuego aún no ha terminado en el departamento, pues varios municipios siguen en condición de vulnerabilidad debido a las altas temperaturas y a la posibilidad de que se presenten nuevos focos.
Hasta el momento, los incendios han dejado 90,4 hectáreas reducidas a cenizas, principalmente en áreas rurales y forestales de ocho municipios de Cundinamarca. En total, 787 hectáreas han resultado afectadas, y provincias como Gualivá, Sabana Centro, Sumapaz y Tequendama permanecen en alerta por posibles nuevas emergencias.
