Tras varios hechos vandálicos en edificios y locales comerciales en la Calle 82 con Carrera 9, el alcalde Carlos Fernando Galán calificó estas acciones como “una trampa” por parte de los manifestantes, cuyo objetivo era provocar la intervención de la fuerza pública e incitar enfrentamientos directos con los encapuchados.
“Yo creo que había una trampa. Lo que querían quienes estaban haciendo eso era presionar una actuación de la fuerza pública y de esa forma, eventualmente, tratar de inducir a una utilización indebida de la fuerza”, señaló el mandatario.
Para Galán, este tipo de personas buscan generar miedo y transmitir la idea de que “aquí no actúa la Policía ni se hace nada”. El alcalde también rechazó los grafitis con mensajes intimidatorios y de odio en el sector, los cuales, dijo, tenían como propósito amedrentar a la ciudadanía y causar temor.
“Rechazamos los mensajes que hay allí, en algunos casos mensajes de odio y de ataque que pueden incitar a la violencia. Ese camino no lo debemos permitir”, expresó Galán.
De acuerdo con la Dirección de Diálogo y Convivencia de la Secretaría de Gobierno, las marchas hicieron parte de una convocatoria nacional en la que participaron estudiantes de distintas universidades públicas.
Por su parte, el secretario de Seguridad, César Restrepo, cuestionó el marco regulatorio actual de las manifestaciones.
“Estamos en mora en el país de hacer un marco regulatorio del derecho a la protesta, la manifestación y la reunión. Hacer valer mis derechos alzando la voz no significa que me autorice a intimidar a otros ciudadanos, a ponerme por encima de sus derechos ni a afectarlos”, indicó el funcionario.
Restrepo agregó que existe un vacío jurídico en esta materia que está en mora de resolverse, e hizo un llamado al Congreso y al Gobierno Nacional para ordenar este tema.
El Distrito insistió en que su administración no caerá en provocaciones que puedan derivar en choques violentos, al tiempo que advirtió que los responsables serán identificados y sancionados conforme a la ley.
