El Concejo de Bogotá advirtió sobre una crisis en la seguridad vial de la capital, marcada por la ausencia de una estrategia integral, técnica y coherente para enfrentar el aumento de la siniestralidad.
Según cifras presentadas por los cabildantes, en 2024 se registraron 565 personas fallecidas en accidentes de tránsito, lo que representa un incremento del 4 % frente al año anterior.
La concejal Quena Ribadeneira, del Pacto Histórico, señaló que, después de un año y medio, no se tienen estrategias claras para mejorar la seguridad vial. “La apuesta debe ser por una movilidad activa, sostenible y comprometida con la vida”, afirmó.
Por su parte, el concejal Fabián Puentes, del Partido Mira, destacó la falta de estrategias enfocadas en los motociclistas, quienes representan el 44 % de las víctimas fatales.
Desde el Centro Democrático, la concejal Sandra Forero volvió a denunciar la actividad de los llamados ‘pinchallantas’, quienes afectan la percepción de seguridad en la ciudad, y pidió más operativos de vigilancia y control.
La concejal Clara Lucía Sandoval, del Partido Liberal, llamó la atención sobre el mal estado de la malla vial, que estaría generando un alto número de accidentes.
El concejal José Cuesta también se sumó a las alertas, indicando que el 47,3 % de las víctimas fatales en 2024 fueron motociclistas.
Emel Rojas, por su parte, advirtió que el uso de motos eléctricas se está saliendo de control en Bogotá y que se requieren medidas urgentes de regulación.
Ante este panorama, los concejales coincidieron en la necesidad de acciones urgentes que prioricen la vida. Entre las propuestas destacaron establecer plazos máximos para la señalización tras la entrega de obras, crear un mapa público de puntos críticos, implementar un fondo preventivo para zonas de alto riesgo y garantizar la formación de motociclistas y otros actores viales vulnerables.
En respuesta, el secretario de Movilidad encargado, Paulo Rincón, señaló que el Distrito ha avanzado en la implementación de políticas públicas para diferentes formas de movilidad, con enfoque de género y priorización de la vida.
Reconoció los desafíos, especialmente frente a la regulación de vehículos como los ciclomotores, y destacó que los cambios en infraestructura pueden transformar los comportamientos viales y explicó que la mayor parte de la siniestralidad se concentra en vías arteriales, lo que exige una acción interinstitucional sostenida.
