La Policía Metropolitana de Bogotá confirmó la desarticulación de dos estructuras delincuenciales dedicadas al tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, y al uso de menores de edad en la comisión de estos delitos.
En el primer caso, se evidenció el actuar de un grupo integrado por ocho hombres y cuatro mujeres, quienes comercializaban sustancias como marihuana, bazuco y base de cocaína en parques y alrededores de centros educativos en la localidad de Kennedy.
Los delincuentes coordinaban la venta por medio de llamadas telefónicas y almacenaban los estupefacientes en diferentes inmuebles para evitar ser detectados por las autoridades. Además, ejercían violencia contra otros grupos delictivos para dominar el mercado ilegal.
Gracias a 13 diligencias de allanamiento y registro en Kennedy, Bosa, Soacha e Ibagué, se lograron materializar 12 órdenes judiciales y una captura en flagrancia por los delitos de concierto para delinquir y tráfico de estupefacientes.
Los capturados tenían antecedentes por delitos como hurto calificado y agravado, porte ilegal de armas, amenazas, lesiones personales y violencia contra servidor público.
En un segundo operativo, fue desarticulada la organización criminal ‘Arrayanes’, conformada por 18 personas, que operaban principalmente en el centro de la ciudad, incluyendo zonas cercanas a universidades y sitios turísticos.
El modus operandi de esta banda consistía en ocultar, dosificar y vender drogas en establecimientos como restaurantes y boliranas, utilizando menores de entre 7 y 14 años para distribuirlas en el Eje Ambiental, el Centro Administrativo y el barrio Veracruz.
A través de siete diligencias de allanamiento en San Cristóbal, Bosa, Santa Fe y La Candelaria, fueron capturados 12 hombres y seis mujeres (17 por orden judicial y una en flagrancia). También fueron incautados 12 teléfonos móviles y diferentes sustancias psicoactivas.
En medio del anuncio, el alcalde Carlos Fernando Galán cuestionó la política del Gobierno Nacional frente al combate contra las drogas:
“El país está inundado de droga. Esa droga termina llegando a las ciudades a distribuirse. Hace muchos años Colombia dejó de ser solo un país productor para convertirse también en consumidor, y eso se está alimentando gracias a esas redes criminales”, aseguró el mandatario.
Con estos operativos, la Policía Nacional estima que se afectaron las finanzas de ambas organizaciones por más de 340 millones de pesos mensuales, debilitando significativamente su accionar delictivo en la capital.
