Un nuevo caso de violencia escolar ocurrido esta semana en Bogotá, en el que un niño de 11 años resultó agredido por un compañero de clase, reavivó el debate sobre la seguridad de los menores en entornos educativos.
El hecho fue denunciado por la concejal del Pacto Histórico, Rocío Dussan, quien presentó cifras preocupantes sobre este fenómeno que, según advirtió, se ha convertido en una problemática creciente y compleja.
De acuerdo con el Sistema de Alertas de la Secretaría de Educación, entre enero y agosto de 2025 se han reportado 6.407 casos de violencia sexual contra menores de edad en la ciudad. Más de la mitad de ellos (55,2 %) ocurrieron dentro de los colegios o en sus alrededores inmediatos.
Aún más alarmante, en 3.641 casos el presunto agresor fue un compañero de estudio, lo que evidencia que la violencia no siempre proviene de adultos externos, sino que también se gesta dentro de la misma comunidad educativa.
La cabildante cuestionó los avances de la Secretaría de Educación en la implementación de estrategias para prevenir este tipo de hechos y proteger los derechos de los menores. “Contar con estrategias pedagógicas y con funcionarios capacitados en las instituciones es clave para prevenir estos hechos y garantizar ambientes escolares seguros”, recalcó.
En ese sentido, Dussan pidió que se evalúe la efectividad de la presencia de comisarios de familia en las instituciones oficiales, una medida que —según afirmó— no está mostrando los resultados esperados.
El caso más reciente se suma a otros episodios que han encendido las alarmas de padres, docentes y autoridades, y que han puesto en evidencia la necesidad de reforzar las políticas de prevención, detección temprana y atención integral para erradicar la violencia sexual en los entornos educativos.
