CAR descarta riesgo de inundaciones por aumento en niveles de embalses

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) descartó que el aumento en los niveles de los embalses operados por la entidad represente riesgo alguno de inundaciones, toda vez que su manejo y operación responden a un protocolo técnico y al monitoreo ininterrumpido de los sistemas de regulación mediante estaciones hidrometeorológicas a lo largo de toda la cuenca.

Desde finales del primer trimestre del año, con la intensificación de las lluvias, los embalses tanto de los agregados Norte y Sur como del Sistema Chingaza han mostrado una tendencia incremental en sus niveles.

Para el director de la entidad, Alfred Ballesteros, esta situación es positiva, pues representa la disponibilidad para la región de un volumen importante de recurso hídrico almacenado, y por tanto, una oferta asegurada de agua en períodos secos.

No obstante, explicó que la operación de los sistemas de regulación que realiza la CAR cuenta con protocolos establecidos para el manejo de las descargas de forma gradual y controlada.

“Diariamente estamos en capacidad de tomar decisiones sobre el aumento de las descargas cuando observamos que un embalse está próximo a alcanzar su cota máxima. Estas decisiones están respaldadas en análisis hidrometeorológicos y en el monitoreo constante que realizamos a través de nuestra red de estaciones en la cuenca del río Bogotá”, destacó Ballesteros.

La red hidrometeorológica de la CAR está conformada por 433 estaciones, entre satelitales, automáticas y convencionales, adaptadas a los protocolos de las autoridades nacionales e internacionales del clima.

Buena parte de estas estaciones se encuentran ubicadas en las cuencas de los ríos Bogotá y Suárez, desde donde se envían datos diarios que permiten el análisis y cruce de información para la toma de decisiones.

“En temporada de lluvias llevamos los embalses casi hasta sus niveles más altos, pero nunca los dejamos alcanzar el 100 %. Oscilamos entre el 90 y el 93 %, y a partir de allí empezamos a liberar agua de manera controlada, para no comprometer la disponibilidad del recurso ni la seguridad de las comunidades aguas abajo de estas estructuras”, afirmó el funcionario.

Hacia finales del mes de julio se prevé el inicio de la temporada seca, que cobija los meses de agosto y septiembre, y que podría extenderse hasta octubre. Por ello, es fundamental contar con un volumen considerable de agua almacenada, que permita alejar el riesgo de desabastecimiento como el que vivió el centro del país a lo largo de todo el año 2024.

Comparte!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a nuestro boletín