El presidente del Concejo de Bogotá, Samir Abisambra, reveló una preocupante radiografía sobre el estado de las obras públicas en la ciudad. Según el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), con corte al 11 de agosto de este año, Bogotá cuenta con un total de 58 contratos de obra pública (documentos legales que autorizan y regulan las obras) y 347 frentes de obra (lugares donde realmente se ejecutan los contratos).
De acuerdo con el cabildante, de esos 58 contratos, solo 16 no presentan retrasos, mientras que 35 sí los registran y 7 se encuentran suspendidos.
Para Abisambra, la demora en la ejecución de estas obras puede llegar a superar los 7 años, debido a constantes retrasos que generan serias consecuencias para la ciudad, como el incremento del tráfico —que ubica a Bogotá en el noveno puesto en Sudamérica con mayor tiempo de viaje— y el aumento de los índices de inseguridad.
El concejal explicó que este último aspecto se entiende desde la teoría de las ventanas rotas, que sostiene que las obras inconclusas se convierten en signos de desorden y abandono. Espacios deteriorados o frentes de obra paralizados crean un entorno propicio para actos delictivos y aumentan la sensación de vulnerabilidad entre los ciudadanos.
Dentro de las 35 obras con retrasos, las cinco con mayor demora son:
- Avenida Francisco Miranda (calle 45) desde la carrera 5 hasta la carrera 7, con -53,36 %.
- Terminación de conexiones transversales, con -33,91 %.
- Reforzamiento de puentes GP 1, con -31,33 %.
- Puente vehicular de la avenida Sirena (calle 153) con Autonorte, con -30,71 %.
- Terminación de la construcción de andenes Gilma Jiménez, con -25,93 %.
El cabildante señaló que, aunque en la administración de Carlos Fernando Galán se han entregado varias obras a la ciudad, todavía hay 7 que, a pesar de haber sido puestas en servicio por su avanzado estado de construcción, no han sido finalizadas.
Entre los contratistas con mayor número de contratos y frentes de obra se encuentran el Consorcio Eucarístico Carrera 68, Consorcio Infraestructura Av. 68, Constructora Concreto S.A. y Consorcio Ciclorrutas Bogotá Grupo 5.
Finalmente, Abisambra propuso mayor rigor en la selección de contratistas, con requisitos más estrictos en materia técnica, financiera y de experiencia. También planteó fortalecer los mecanismos de supervisión mediante nuevas tecnologías, como la implementación de tableros de control públicos y digitales en tiempo real, que permitan a la ciudadanía ejercer una veeduría más activa.
