La CAR Cundinamarca suspendió las actividades de cuatro minas de carbón de piedra ubicadas en las veredas Faracia (sector Pantanitos) y Ramada Alta, en el municipio de Lenguazaque, debido a afectaciones a los recursos naturales y a la operación sin los permisos ambientales correspondientes.
En la vereda Faracia, se evidenció un área intervenida con cinco bocaminas que afectan gravemente el recurso suelo, alteran sus características físico-químicas y generan impactos colaterales sobre otros recursos naturales.
Técnicos de la Dirección Regional Ubaté de la CAR identificaron vertimientos de aguas residuales no domésticas, presuntamente compuestas por sulfuros, óxidos y material en suspensión; así como aguas de origen minero sin tratamiento alguno, contaminación del suelo por derrames de aceites, combustibles y lubricantes, y disposición inadecuada de estériles.
Además, se observó pérdida de capa orgánica, inestabilidad estructural y riesgo de deslizamiento debido a la presencia de estériles —material residual extraído de la mina—, con una acumulación aproximada de mil toneladas. También se detectó la alteración de cauces hídricos, incluida la desviación del curso de una quebrada que desemboca en el río Lenguazaque.
En la vereda Ramada Alta, se encontraron tres minas en operación que presentaban vertimientos de aguas residuales no domésticas sin tratamiento, afectaciones a dos fuentes hídricas cercanas a zonas de protección, y actividades mineras sin ningún instrumento legal habilitante.
Las medidas adoptadas responden al ejercicio de vigilancia y control que realiza la entidad, y al compromiso de proteger recursos como el suelo, el agua, la flora y el paisaje, los más afectados por estas prácticas.
La CAR hizo un llamado a la ciudadanía a trabajar de manera legal y responsable, promoviendo un desarrollo que no comprometa la riqueza natural del territorio.
